Perca al vapor con guarniciÓn de rÚcula y vinagreta de higos chumbos y caquis.

INGREDIENTES PRINCIPALES

  • 2 filetes de perca (unos 400 g).
  • 1 puñado de almejas (unos 100 g).
  • 1 cucharada pequeña de orégano.
  • 50 ml aceite de oliva virgen extra.
  • 1 pizca de sal
  • Unas vueltas pimienta negra molida.
  • 1 bolsita de rúcula (unos 100 g).
  • 8 ó 10 langostinos cocidos.
  • 75 g de queso feta
  • 50 g apio hilado en conserva.
  • 50 g zanahoria hilada en conserva.
  • 12 ó 14 tomatitos cherry.
  • 3 cucharadas soperas de mermelada de higos chumbos y caquis casera
  • 1 cucharada sopera de vinagre balsámico.
  • zumo y ralladura de lima (o limón)

Preparación de la receta


- Ponemos unos 3 dedos de agua en un cacillo hondito del mismo diámetro que la vaporera (en nuestro caso es una de bambú, de 2 pisos y 18 cm de diámetro).


- Mientras se va calentando el agua, lavamos los 2 filetes de perca, los salpimentamos y añadimos el orégano y unas gotas de aceite.


- Cuando empieza a hervir el agua, colocamos encima la vaporera, con un filete en cada piso y las almejas alrededor.


- Depende del grosor de la perca y de la fuerza del fuego, pero con unos 8 ó 10 minutos podremos comprobar que ya está en su punto.


- Durante ese tiempo, hemos ido preparando la guarnición, colocando en una fuente la rúcula, el queso feta, la zanahoria y el apio hilados, los langostinos pelados ylos tomatitos cherry partidos en dos.


- Aliñamos con la vinagreta que hemos preparado previamente en un cuenco, con la mermelada de higos chumbos y caquis (se puede sustituir perfectamente por miel),
el vinagre balsámico, el aceite de oliva, sal y ralladura más unas gotas de zumo de lima (o limón).


- Emplatamos la perca con las almejas al vapor junto con la riquísima guarnición; abrillantamos con unas gotas de aceite de oliva y acompañamos con un exquisito vino blanco fresquito: semidulce del Penedès en este caso.

Trucos

Cuando se pone uno a preparar una receta y sale bien y estás deseando terminar de hacer las fotos para degustarla, y la degustación no sólo se corresponde a tus mejores expectativas, sino que las supera...
Entonces te da un subidón que será algo parecido a lo que siente un músico, un pintor o cualquier otro artista cuando presenta por primera vez al público una de sus obras y ésta es bien acogida.
Y así, con la cocina, te entran ganas de invitar a alguien para que pruebe lo que con tanto cariño y aplicación has preparado, para compartir esa experiencia y escuchar las opiniones de los otros. Así que, invitados estáis. A pesar de ese nombre tan largo, es de lo más sencillo...

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