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Me voy a comer el mundo: Santiago de Chile y Valparaíso

03 de julio de 2019

En el capítulo 33 del programa de televisión Me voy a comer el mundo, Verónica Zumalacárregui viaja hasta Chile para descubrir una gastronomía muy singular y poco conocida fuera de sus fronteras. Consulta aquí donde ver Canal Cocina para no perderte la serie.  

Viva, cosmopolita y dinámica. Así habla nuestra presentadora Verónica Zumalacárregui de Santiago de Chile, la capital y ciudad más grande del país. Una urbe llena de valles y cerros y enmarcada por la cordillera de los Andes que los santiaguinos utilizan para orientarse.

El viaje comienza en la Plaza de Armas junto a Raquel Telias, una reconocida periodista gastronómica. Nos adelanta que la gastronomía chilena se diferencia por sus característicos sándwiches y por una fruta y verdura de intenso sabor.

En esta misma plaza está el lugar donde se sirve uno de los bocados más amados por los chilenos: el "completo". Visitamos el bar El portal Ex Bahamondes para probarlo. El origen del completo se remonta a los años 20 cuando llegó a Chile el famoso perrito caliente americano. Este se reversionó agregándole chucrut, tomate picado en cubos y crema de patata.

Santiago está situado en un valle rodeado de cerros y, el de San Cristóbal, es el segundo más alto de la ciudad. En su cima, a 900 m sobre nivel mar, se puede degustar uno de los postres más clásicos. Se trata del Mote con huesillos, elaborado con una base de trigo con melocotón -allí conocido como durazno- cocido. Muchos deportistas llegan hasta arriba en bici para tomarse su merecida recompensa.

Otros lugares que no pueden faltar en una ruta por la ciudad son "las picadas", restaurantes de toda la vida donde se sirven platos sencillos y abundantes. El más famoso de la ciudad es La piojera, que abrió en 1896. Probamos el pernil de cerdo con patatas y ají y el famoso "terremoto", una bebida preparada con helado de piña, vino blanco, granadina y licor fernet.

COCINANDO EN UNA CASA COMUNAL

El barrio más moderno y alternativo de Santiago de Chile es Yungai. En él encontramos casonas donde antaño vivieron familias de clase alta, que hoy están pintadas con grandes y coloridos murales. Algunas se han convertido en casas comunales compartidas por varias personas.

Conocemos a Daniela, una cocinera que comparte una de estas casas. En su cocina nos enseña a preparar uno de los platos más típicos: la cazuela. La elabora con carne, cebolla, zanahoria, pimiento y ajo chileno. A este guiso le incorpora patatas, calabacín, maíz, un poco de arroz y lo condimenta con perejil, cilantro y judías verdes en vaina.

QUESO PARMESANO, EL INGREDIENTE QUE NO FALLA

Los chilenos consumen de media unos 13 kg de pescado y marisco al año, la mitad que los españoles. Para descubrir algunas especies marinas propias de la zona quedamos en el Mercado Central con Coto.

Es uno de los mercados más importantes del mundo. Su llamativo techo de hierro forjado, fue fabricado en Escocia por la misma empresa constructora que la de la Torre Eiffel. Tenemos la oportunidad de ver ejemplares de mejillón gigante y merluza austral. Además, en uno de sus restaurantes probamos machas a la parmesana y en uno de los puestos, pepino dulce, una fruta típica de la zona.

En la ciudad de Santiago hay mucho pulmón verde gracias a su multitud de parques y jardines. Ejemplo de ello es el Parque Forestal de 17 hectáreas de extensión. Tras un agradable paseo, visitamos el restaurante del Hotel Lucianok, cuyo edificio data de 1927.

Paolo nos prepara una receta con una combinación de ingredientes muy original, merluza austral sobre cama de lentejas con calabaza, mantequilla y queso. A diferencia de la que encontramos en España, esta merluza vive en un agua mucho más fría, lo que hace que la textura y el sabor sean diferentes.

"SÁNDWICH GROSERO" Y HELADO DE ROSA

Para conocer la tarde y noche santiaguina quedamos con una reputada bloguera y repostera chilena en la Plaza Italia, el ombligo de la ciudad. Con ella nos dirigimos a Fuente Alemana, donde degustamos la especialidad de la casa: lomito completo con chucrut, mayonesa casera y salsa de tomate. Su enorme tamaño no deja duda de por qué lo llaman "sándwich grosero".

Después de esta espectacular comida, buscamos dónde disfrutar de un delicioso postre. Pero antes visitamos La Chascona, la casa donde vivió Pablo Neruda. En Chile llaman así a las mujeres despeinadas y en honor a su mujer, le puso tal nombre.

Nos adentramos en Bellavista, el lugar donde los santiaguinos se juntan para pasar un rato agradable. Uno de los puntos destacados es Emporio La rosa, una de las 25 mejores heladerías del mundo. Los sabores más típicos son los de chocolate araucano y el de rosa, comerlo es sentir la fragancia de una rosa hecha helado.

Otro de los barrios gastronómicos es el Barrio Lastarria. Se caracteriza por las galerías de diseñadores independientes, la música y el arte en sus paredes.

EL PISCO SOUR: EL POLÉMICO CÓCTEL DE LA NOCHE SANTIAGUINA

Cae la noche y llega el momento de cenar. Vamos al Hotel Plaza San Francisco para probar un plato muy tradicional, pero en su versión más gourmet y sofisticada: el osobuco con chucoca. Se trata de una parte de la pierna de la vaca, acompañada de chucoca, que es un derivado del maíz. Junto a ella, añaden el tuétano gratinado con finas hierbas, pan rallado y queso parmesano.

Después de la cerveza y el vino, la bebida alcohólica más consumida en Chile es el pisco. Cada chileno consume 2 litros al año de este aguardiente de uva con el que se hace el famoso "pisco sour". En la República Independiente del Pisco es donde probamos un pisco sour hecho especialmente con pisco chileno. Es un cóctel de lo más polémico, unos dicen que es chileno y otros, peruano. Aunque también existe en Bolivia y Argentina. Se elabora con pisco, zumo de limón y clara de huevo.

VALPARAÍSO, UNA CIUDAD DE CALLEJONES Y ESCALERAS

A 100 km de Santiago de Chile se encuentra Valparaíso, Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Está compuesta por 40 cerros que se comunican por túneles, ascensores, escaleras y funiculares. El mirador del Paseo Yugoslavo es el lugar donde nos encontramos con Gustavo.

En el Muelle Prat, está el Restaurante Bote Salvavidas. Allí vamos a degustar un marisco típico de las costas chilenas y peruanas. El llamado "loco" se identifica por su gran tamaño y su color violeta debido al yodo del mar.

Nos preparan loco cocido con patatas mayo. Además, Gustavo quiere que Verónica pruebe el "piure". Su textura viscosa, que lo asemeja a un corazón, hace que sea un marisco solo para valientes.

Visitamos el Ascensor Polanco, que a mediados del siglo XIX era una mina de plata y que sube 80 metros en 50 segundos. Desde arriba se pueden divisar los edificios de diferentes colores que conforman la ciudad. Según la leyenda, de esta forma los marineros podían identificar sus casas.

Después, Coto nos abre las puertas de su hogar. Allí nos recibe su mujer Angélica que nos enseña a preparar un cremoso pastel de jaiba. Se elabora a base de carne de jaiba -un crustáceo-, queso parmesano y crema de leche.

Nos despedimos de Chile y con él de sus barrios modernos y alternativos, de sus calles y parques, y de la simpatía de sus gentes. Sin olvidarnos de su gastronomía, quizá poco conocida, pero que es toda una sorpresa.

No te pierdas los capítulos de la serie Me voy a comer el mundo con Verónica Zumalacárregui en Canal Cocina tv. Consulta aquí los próximos pases de la serie, estreno miércoles 3 de julio de 2019.

Conoce el resto de ciudades que ya ha visitado Verónica Zumalacárregui en nuestra sección Me voy a comer el mundo.

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