- Claves
Ingr. prin.:Arroz
Plato:Acompañamiento
Estilo:
Ambiente:
Tiempo: medio
Dificultad: medio
- Ingredientes principales
Para la mantequilla avellana
300g de mantequilla
Para la masa
225g de mantequilla avellana a temperatura ambiente*
125g de azúcar moreno
75g de panela
2 huevos
360g de harina
1’5 cucharaditas de levadura química
¼ de cucharadita de bicarbonato sódico
2 cucharaditas de vainilla en pasta o extracto
150g de pecanas
Para decorar
35g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
70g de azúcar glas
50g de queso de untar
30g de salsa de caramelo salado
Caramelo salado para decorar
Pecanas picadas
- Preparación de la receta
Comenzamos preparando la mantequilla avellana: vamos a calentar 300g de mantequilla en un cazo lentamente hasta que empiece a oscurecerse y tome un bonito color dorado, la temperatura estará en torno a 130º. ¡Cuidado, quema muchísimo! Reserva y cuela a través de una tela tipo muselina para retirar los sólidos lácticos. Deja que vuelva a temperatura ambiente y solidifique de nuevo y pesa 225g, es lo que necesitamos. Puedes acelerar este proceso metiéndola en la nevera pero es importante que para usarla en la masa esté a temperatura ambiente.
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Precalentamos el horno a 180º con calor arriba y abajo.
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Preparamos una bandeja de horno con papel.
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Comenzamos mezclando la mantequilla avellana con el azúcar. Cuando la mezcla sea homogénea, incorporamos los huevos y, finalmente, la harina tamizada con la levadura química. Añadimos las nueces pecanas.
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Repartimos la masa en porciones de 100g, las boleamos y las aplastamos un poco.
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Horneamos 15 a 18 minutos a 180º (165º si vas a usar aire). y al sacarlas del horno mejoraremos su forma usando un cortador de galletas circular (no se trata de cortarlas, sino de “moldearlas” con el cortador). Giraremos el cortador en torno a las galletas hasta que cojan la forma deseada.
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Para la crema, tamizamos el azúcar glas y batimos con la mantequilla y el caramelo. Batimos con las varillas hasta que la mezcla está totalmente integrada. Incorporamos el queso. Batimos hasta que la mezcla se aclare y crezca su volumen. Es como si “montara”. Debemos rebañar varias veces para evitar que queden grumos.