Mosaikó, kormos, salami o dulce griego

Las claves

  • Ingr. prin.: Chocolate
  • Plato: Postre
  • Estilo: Cocina griega.
  • Ambiente: Celebraciones.
  • Tiempo: bajo
  • Dificultad: bajo
  • Comensales: 4

INGREDIENTES PRINCIPALES

  • 200 gramos de chocolate para postres
  • 100 gramos de mantequilla
  • 2 cucharadas soperas de cacao en polvo
  • Esencia de ron al gusto
  • 1 rulo de galletas María

Preparación de la receta


Partimos en trozos la tableta de chocolate (bastará con golpearla cerrada un par de veces sobre la encimera de la cocina) y la colocamos en un bol junto con la mantequilla que colocamos sobre una cazuela con agua al fuego para derretir al baño María. También se puede hacer en el microondas pero cuando de chocolate se trata yo prefiero esta técnica para evitar que se queme


Una vez derretidos removemos bien para que la mezcla sea homogénea y añadimos las dos cucharadas de cacao en polvo y la esencia (o la copa) de ron.


Troceamos las galletas con las manos de modo que nos queden unos trozos medianitos (del tamaño aproximado de una moneda de diez céntimos) y los vamos agregando a la mezcla de chocolate y mantequilla.

Para que el proceso sea sencillo mantendremos el bol sobre la cacerola de agua caliente y así no se solidificará la mezcla y podremos trabajar con tranquilidad y a nuestro ritmo.


Mezclamos con ayuda de una espátula para que todas las galletas se bañen bien en la mezcla de chocolate.


Llegado este momento os parecerá que hay más galletas que chocolate y que algo no va bien. Tranquilos, que no cunda el pánico que vuestro mosaikó va a quedar estupendo, pero vaya por delante que a mí me pasó y prescindí de incorporar frutos secos que es en este momento en el que debéis integrar algún puñadito de nueces, avellanas o almendras si os apetece


Cortamos un trozo de film transparente de unos 50 centímetros de largo y lo ponemos sobre la encimera o nuestra mesa de trabajo bien extendido


Con la ayuda de una cuchara sopera vamos depositando montoncitos de la mezcla en el centro del film y a lo largo montanto muy toscamente la forma de un salami. El ancho será de unos cuatro dedos y el largo lo que os dé la masa.


Una vez no tengamos mezcla tomamos uno de los bordes largos del film y cubrimos nuestro mosaikó y a continuación tomamos el otro borde y tapamos por el otro lado tensando y apretando la mezcla. Debemos procurar que este segundo borde del film solape sobre el primero y envuelva bien nuestro salami de chocolate.


Giramos los extremos del film, apretando como si quisiéramos cerrar un caramelo y con las manos vamos compactanto el mosaikó y dándole forma. Veréis que aunque pareciera que había más galletas que chocolate toma forma redonda y al ir apretando por los extremos se compacta y queda estupendo. Es importante que vayamos apretando el film por los extremos para que la mezcla se haga un bloque y no queden huecos ni aire en el interior.


Es más fácil de hacer que de contar y le daréis forma por instinto.


Una vez lo tengamos bien compactadito y apretado lo envolvemos con un trozo de papel de aluminio y esperamos a que se enfríe.


Una vez frío volvemos a moldearlo si notamos que se ha aplastado demasiado por el lado en contacto con la encimera y que ha servido de base y lo metemos en el frigorífico para que se solidifique y podamos cortarlo perfectamente. Yo os aconsejo dejarlo reposar una noche, pero supongo que con unas horas será suficiente si tenéis más prisa.


Cuando vayamos a servirlo lo sacamos y que quitamos el papel de aluminio. Mantemenos el film transparente aún y sobre una tabla o superficie apta para cortar y con un cuchillo fuerte y bien afilado vamos cortando rodajas de al menos un dedo de grosor. Podéis intentar hacerlas más finas si sois muy diestros en el corte pero corréis el riesgo de que las rodajas se rompan y desmoronen.


Una vez cortadas las rodajas retiramos el film transparente ¡y ya podemos servir y disfrutar!


Foto del plato terminado:

Trucos

El motivo por el cual os aconsejo mantener el film es porque el chocolate al contacto del calor de la mano se empieza a derretir y nosotros a mancharnos además de que quedan unas rodajas poco bonitas estéticamente y que puede parecer poco higiénico.


Podéis optar por trocear todo el mosaikó y las rodajas que no consumáis mantenerlas en una lata bien cerrada en el frigorífico o bien cortar sólo los trozos que váis a consumir y conservar el resto envuelto en el film y en papel de aluminio guardado en el frigorífico.


Yo he puesto esencia de ron porque me gusta la combinación ron y chocolate pero en casa no tenemos ron ni puedo (ni quiero) tomar alcohol por el momento, así que la esencia me viene bien porque tengo el sabor y omito parte de las calorías y el contenido alcohólico. Podéis sustituirla por una copita de ron o de otro licor de vuestro gusto que tengáis en casa. Incluso por zumo o esencia de naranja.

No os olvidéis de incorporar algún fruto seco de vuestro gusto al añadir las galletas troceadas por muy saturada de trozos de galleta que veáis la masa. ¡Os va a quedar muy rico!
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